De principios de marzo -o al final de febrero en Okinawa- a inicios de mayo es el periodo en el que dos de los árboles más representativos de la cultura japonesa (el cerezo y el ciruelo) están en flor.

En esas fechas los japoneses acostumbran ir a los parques públicos o a los jardines de algún conocido que cuenten con estos árboles para, en compañía de amigos u una buena botella de sake, admirar las flores del cerezo y el ciruelo, que con su simple presencia representan tanto la belleza como la fragilidad de la existencia. A esa costumbre se le llama Hanami (que significa “observar flores”).

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Gracias a Gamedots y Vértice del tiempo conocimos este hermoso parque gracias a la información y galería que  hace tiempo publicarón.

Este es un parque cuya temática nos transporta al país del sol naciente. Este espacio es ideal para descansar y alejarse del estrés diario. Los cerezos, las construcciones de estilo asiático y el tranquilo riachuelo encantan los sentidos de los visitantes.

Afortunadamente la Fundación Japón -la instancia gubernamental encargada de fomentar la cultura japonesa alrededor del mundo- recientemente otorgó fondos para la remodelación del Parque Masayoshi Ohira -(mal)conocido como El Parque de la Pagoda- localizado en la colonia Country Club de la Delegación Coyoacán, a tres cuadras de la estación General Anaya de la línea 2 del metro.

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El Parque Masayoshi Ohira es completamente distinto a otros parques de la CDMX: cuenta con pocos ciruelos -y sólo un cerezo recién plantado- pero con varios árboles tradicionales japoneses, como son arces, paulounias, wisterias, sauces y pinos así como otros elementos estéticos que lo hacen algo digno de visitarse, ya sea para pasar un momento tranquilo  o para tratar de recrear alguna escena favorita de un anime o manga que suceda en un ambiente boscoso, con un estanque, cascada, Torii o puentes tradicionales de Japón.