El astro británico del pop Robbie Williams, uno de los solistas de mayor éxito mundial, vuelve con su primer álbum de pop en cuatro años para recuperar el tiempo perdido y reivindicarse -con ayuda de The Killers, Rufus Wainwright o Ed Sheeran- como genio del espectáculo, aunque “sin la necesidad de antaño de vencerse a sí mismo”.

“Llegó un momento en mi carrera en el que el lugar que ocupaban mis discos en las listas de ventas me preocupaba de una forma neurótica”, reconoció el músico en una entrevista en la que aún se declara “ambicioso, probablemente más que nunca”.

En este sentido, Robert Peter “Robbie” Williams (Stoke-on-Trent, Gran Bretaña, 1974), distinguido por los Brit Awards con un galardón a su “espectacular contribución a la música”, apostilla: “Quiero ser el mejor, ser tan grande y durante tanto tiempo como sea posible”.

Entre los temas del disco destaca Mixed Signals, nuevo tema de The Killers.

“Muchos de mis artistas favoritos están en este álbum, como John Grant (I Don’t Want to Hurt You), Rufus Wainwright (Hotel Crazy) o Ed Sheeran (Pretty Woman)”, destacó sobre los colaboradores del disco, en el que vuelve a figurar Guy Chambers, con el que ha coescrito la mayoría de sus éxitos.

No es casualidad que Motherfucker, la canción no exenta de humor que dedicó a su segundo hijo, aparezca justo después de Love My Life, tema de autoafirmación y empoderamiento personal.

“Antes de tener a los niños, no tenía un propósito definido de vida. Se me brindaba el mundo, pero no era feliz”, confesó.