Desorganizado, desatento, no sigue instrucciones, olvidadizo, demasiado distraído. Estos podrían ser síntomas de una disfunción de origen neurobiológico conocido como Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad el cual suele presentarse antes de los 12 años y es más común en niños que en niñas. El diagnóstico se hace con base en observación de la conducta, test de evaluación con padres, maestros y familia.

Hay otros trastornos que deben descartarse antes de diagnosticar TDAH como trastornos del aprendizaje, de conducta, de ansiedad y afectivos (como depresión, ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo) y patologías como el hipertiroidismo (que presenta inatención) o la epilepsia, entre otros.

El tratamiento más usual es el farmacológico que permite corregir la disfunción cerebral aunada a terapia conductual. Hacer consiente al niño con su condición le ayudará a darles estrategias para mejorar no sólo su inatención sino su autoestima.