Dejemos de tratar a los niños como estúpidos. Esto es algo que he defendido durante toda mi vida (sí, desde niño). No porque sean imaginativos, inexperimentados y hasta cierto punto inocentes, hemos de ofrecerles sólo entretenimiento estúpido, superficial e irreflexivo. Kubo y la búsqueda Samurái grita con cada fotograma esta premisa: los niños no son estúpidos, tengan, aquí hay algo de buen cine para ustedes.

En términos generales, 2016 ha sido un año mediocre para el cine comercial. La crisis creativa se mantiene en Hollywood, que continúa bombardeando las salas con adaptaciones de cómics, videojuegos, libros o simplemente remakes/reboots de clásicos o bien, utilizando las mismas fórmulas ad nauseam. La más reciente producción de Laika Studios, Kubo y la búsqueda Samurái (Kubo and the Two Strings) llegó como todo un Shōgun – el máximo rango militar entre los Samurái – para combatir la mediocridad del cine comercial con espadazos de excelencia técnica, una historia original, con un guion lleno de frescura y profundidad.

Kubo es un niño huérfano de padre. La vida y sus circunstancias han forzado su desarrollo, debe valerse por sí mismo para poder cuidar de su madre. Aprovechando su habilidad como narrador, se gana la vida entreteniendo al pueblo contando las fantásticas historias que obtiene de su madre. Más allá de la preocupación perpetua que vive su mamá, la vida de Kubo transcurre con cierta tranquilidad; hasta que una noche, un espíritu del pasado regresa para vengarse. Kubo deberá encontrar la armadura mágica que alguna vez perteneció al “samurái más grande que el mundo ha conocido”. Es momento de emprender el camino hacia su destino y la reconciliación con su pasado.

Misterio, magia, origami, leyendas, combates con criaturas fantásticas y Dioses, acertijos y pruebas propios de una historia épica, al más puro estilo de mitología griega o en este caso, japonesa. La historia tiene interpretación a varios niveles, no hay personaje que sobre y todos los elementos que aparecen en el desarrollo de la trama tienen sentido y aportan a la misma. Las interpretaciones originales están a cargo de un reparto estelar, encabezados por Art Parkinson, Charlize Theron y Matthew McConaughey. En México el doblaje fue realizado por José Luis Piedra, Cecilia Suárez y Arturo Mercado Jr y se agradece profundamente que no hayan incluido a gente no profesional del doblaje como Youtubers o famosillos de la telebasura mexicana, como ha sido la costumbre reciente.

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El ritmo pausado, con silencios prolongados, tomas contemplativas y planos largos (muy propio de la cinematografía y animaciones japonesas) son un verdadero respiro al frenetismo del cine animado Hollywoodense – y del cine en general – actual. Este ritmo puede hacerla un poco “pesada” para el público acostumbrado a sólo deglutir celuloide desechable sin masticar, que evade la reflexión, que ha sido ya adoctrinado a la creencia que sin explosiones y chistes cada 3 minutos, no hay entretenimiento. Con esto no quiero decir que Kubo y la búsqueda Samurái esté exenta de humor o acción (de hecho, tiene bastante de ambos) pero están bien utilizados, de manera inteligente y puntual. Eso sí, debido al ritmo narrativo, no la recomiendo tanto para niños tal vez menores de 4 ó 5 años, aunque no los excluyo en su totalidad, todo dependerá del gusto de cada niño.

En el aspecto técnico de la animación, la película simplemente es inefable. Espectacular. Laika lo volvió a hacer: elevó al Stop-Motion al siguiente nivel. De nuevo. Explicar el cuidado que tienen en el detalle, la meticulosa ejecución técnica, el nivel de coordinación como equipo que realiza el complicado, laborioso y arduo trabajo detrás de esta película escapa de esta reseña. Podría escribir páginas y páginas sobre esto. Simplemente vean los videos del detrás de cámaras en YouTube y quedarán maravillados.

Laika Studios nunca ha apostado por las historias o narrativas convencionales y esperemos que nunca lo haga. Su apuesta siempre es muy arriesgada debido a esto y al costo que representa realizar un largometraje en Stop-Motion (y más aún al nivel en que ellos lo ejecutan) por lo que su situación financiera es justa para mantener la producción; pero gracias a su alianza con Focus, se tienen aseguradas al menos 3 películas más. Mientras tanto nos acaban de entregar otra pieza de arte, una experiencia profunda, rica y original que perdurará en la memoria del espectador.

“Si debes de parpadear, hazlo ahora”.

Por: Einar Mújica “El Doctor Geek”
Twitter/Instagram: @eldoctorgeek