Hace 101 años moría en la pobreza total el actor de carpa y teatro Rafael Padilla, mejor conocido por su nombre artístico: Chocolat ¿Quién rayos es Rafael “Chocolate” Padilla? la más reciente película del director Roschdy Zem (ganador en Cannes como actor en Days of Glory) recupera del olvido la historia del payaso “Chocolat”, el primer actor de raza negra con éxito en Francia.

Rafael Padilla nació en Cuba como esclavo de una familia española y comenzó su vida actoral casi por capricho del destino, cuando por consecuencia de la guerra de independencia Cubana se ve forzado a migrar a Europa. Ya estando en Francia es “descubierto” por un circo y forma un dúo con el payaso Géorge Foottit, alcanzando el mayor éxito comercial y artístico de la época. La fama que alcanzó Chocolat fue tal, que lo llevó a ser filmado por los hermanos Lumière, ser retratado por Toulousse Lautrec (utilizando rasgos de simio) y Jean Cocteu y Colette escribieron sobre él. Fama, éxito, dinero, hasta aquí todo suena bien para alguien que nació siendo esclavo, pero también está el otro lado de la moneda: el racismo.

Paradójicamente, el éxito de los números cómicos actuados por Chocolat y Footit fue producto de la supuesta “libertad e igualdad entre los hombres” de la que tanto se hablaba en la sociedad francesa de la Bélle Époque; aunque realmente esto sólo existía como idea vaga en las conversaciones casuales, mientras que en los hechos de la vida diaria el racismo y la discriminación en general eran actos cotidianos y hasta bien vistos. La sociedad “le permitía” tener éxito a un actor negro, no porque existiera interés en construir una real equidad de oportunidades, sino porque su papel como Chocolat era el de un negro siempre manso y sometido ante el blanco payaso Footit, perpetuando y reforzando los estereotipos raciales existentes. El éxito de Rafael Padilla lo conduce hacia la “Blanquitud”, concepto del filósofo Bolívar Echeverría que hace referencia a aquéllas personas “no blancas” que adoptan hábitos capitalistas, como la adquisición de lujos materiales y excesos propios de cierto estrato social, normalmente inalcanzables para alguien con el origen de Chocolat.

La película funciona en diferentes niveles: como una buena comedia con tintes de profundo dramatismo y como una discusión sobre el racismo y sus avances o retrocesos en los últimos cien años; pero también funciona como una exploración de los fenómenos del entretenimiento de masas, su comercialización y explotación, como una reflexión sobre el significado de la palabra “éxito” y cómo éste depende también de factores azarosos. También se reflejan en pantalla las complejidades de la colaboración artística, el choque de egos, las relaciones humanas y sus infinitos matices.

Interpretando a Rafael Padilla, Omar Sy (muy recordado por su papel de cuidador de un paciente parapléjico en la película “Amigos”) luce por su capacidad natural de comediante. Por otro lado tenemos a James Thierrée, uno de los nietos de Charles Chaplin, con una sólida actuación como el payaso inglés y pareja de Chocolat, George Foottit.

La película fue presentada este febrero en Francia, consiguiendo números impresionantes en taquilla. Aunque algunos críticos la consideran como una respuesta comercial a la película Black Venus – una película poco más seria que narra la historia de la sudafricana exhibida en Europa como atracción – la vida de Chocolat es una historia que merece la pena de ser contada y difundida, no sólo por la mirada actual hacia el problema del racismo, sino como una manera de rescatar y preservar su legado artístico.

Actualmente se está proyectando en la Cineteca Nacional. Puedes consultar los horarios aquí